Actividad física en la mujer fértil con y sin embarazo

ESCRITO POR Jose Luis Cabrera 05/01/2017 0 COMENTAR

Las capacidades física, mental, espiritual, social, son capacidades que podemos desarrollar para ser mejores; la capacidad física no nos hará felices por sí sola, pero sin ésta no seremos completos y nos veremos limitados en muchas funciones de la vida.  Fitness for life Cobin.

Los beneficios de un adecuado programa de actividad física incluyen: mejora de la capacidad aeróbica y de la capacidad muscular; facilitan las labores domésticas, el beneficio psicológico y el establecer un hábito de vida saludable. ACSM American College of Sport Medicine.

El ejercicio físico conlleva a mejorar estas aptitudes, además de un triple interés, puesto que el ejercicio por naturaleza, y cuando se realiza en un ambiente idóneo, es catártico, estimula la mejora de las aptitudes físicas con repercusión en la salud, y por último, es indicado para el manejo de la reserva energética, en lo que sería el ejercicio dependiente de oxígeno o aeróbico en el control de grasa corporal (en el caso de sobrepeso) y el ejercicio no dependiente de oxígeno o  anaeróbico para sostener un peso mínimo por uso del sustrato de glucógeno. 

 

Esto se puede lograr por medio de 3 estrategias de continuidad:

  1. Evaluaciónfísicainicial(estadoactualdelapaciente).

  2. Evaluación física de seguimiento (retroalimentación, para cambios oportunos en la manera de entrenar).

  3. Ejercicio supervisado y monitorizado (con el fin de no rebasar los parámetros establecidos).

 

 Pero, ¿cómo se define actividad física?

La carta de la UNESCO de 1978 describe a la actividad física desde el pasearse con los amigos en la bicicleta, hasta la copa mundial de futbol, es decir, la actividad física abarca todo el movimiento humano para un objetivo: salud; si rompemos con esta consigna ya no hacemos actividad física para la salud.

 

Actividad física en el embarazo

Ahora, la mujer presenta ciertas consideraciones, sobre todo cuando está embarazada, pues existe el riesgo de una competición del flujo sanguíneo, de oxígeno, glucosa y disipación de calor del músculo de la madre y el feto. También las adaptaciones metabólicas y cardiorrespiratorias en el embarazo alteran la respuesta aguda al ejercicio.

 

La prescripción del ejercicio cambia durante el primer trimestre de embarazo, pues el ejercicio provoca hipertermia, afectando al tubo embrionario.

 

También durante el tercer trimestre, pues aquí existe la competencia maternal y fetal de necesidades fisiológicas aumentadas, que se agravan con el ejercicio.

 

Existen estudios científicos que apoyan un aumento gradual en la actividad física durante el segundo trimestre, cuando el riesgo por el ejercicio disminuye. La intensidad y duración del programa de ejercicio no deben aumentar en el tercer trimestre y deben disminuir mucho si existen signos de fatiga. (Ver cuadro 2).

 

Mujeres embarazadas que están observando sus signos y síntomas durante el ejercicio y lo dejan de realizar cuando tienen que dejarlo no deberían tener problemas. 

 

CUADRO 1. Contraindicaciones del ejercicio durante el embarazo. 

 

Contraindicaciones Absolutas Contraindicaciones Relativas
  • Enfermedad cardiaca
  • Ruptura de membranas
  • Labor prematura
  • Gestación múltiple
  • Hemorragia
  • Incompetencia cérvica
  • Historia de 3 o más abortos
  • Hipertensión
  • Anemia
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Bajo peso
  • Sedentarismo
  • Arritmias

America College of Obstetrician and Gynecologists: Exercise During Pregnancy and Postnatal Period Home Exercise Programs. Washington DC: ACOG, 1999. 

 

El mejor ejercicio durante el embarazo es caminar y actividades como bicicleta estacionaria o ejercicios en el agua. En cuanto a las mujeres atletas que entrenan para competir, es proscrito su entrenamiento. El centro de gravedad se pierde conforme avanza el embarazo, alterando el equilibrio, poniendo en peligro la seguridad de deportes que requieran balanceos. Los ejercicios de flexibilidad no son benéficos durante el embarazo, al igual que las pesas; en general cualquier ejercicio en posición supina durante el embarazo debe evitarse por riesgo de una hipotensión postural. (En embarazo se puede comprimir la aorta descendete y la vena cava inferior, resultando una disminución del gasto cardiaco, disminuyendo el flujo sanguíneo al feto).

 

Un ejercicio adecuado durante el embarazo es mantener una frecuencia de ejercicio de 3 a 5 veces por semana, con duración de 15 a 30 minutos. Es importante no exponer al feto a prolongados tiempos de ejercicio, pues se provoca hipoxia y daño por calor.

 

La intensidad del ejercicio es difícil de prescribir durante el embarazo, pues el método de tacometría es diferente en este estado, ya que la frecuencia cardiaca es mayor durante todo el embarazo y la frecuencia cardiaca máxima se reduce al final de la gestación. Aquí el mejor método para evitar sobreesfuerzo es el empleo del “talk test”, “prueba de plática”, que indica si es excesiva la intensidad del ejercicio, si la persona no puede conversar durante el mismo. 

 

Precauciones para un buen desarrollo del ejercicio en embarazo

1.- Saber hacer transición de estar haciendo ejercicio para bajar de peso, a realizar ejercicio para no bajar de peso cuando existe embarazo, es más, ir ganando peso.

2.- Evitar realizar ejercicio en altas temperaturas y mucha humedad.

3.- Evitar hacer ejercicio en posición supina: después de 4 meses se han identificado problemas graves.

4.- El ejercicio normal acostumbrado puede ser retomado 8 semanas post-parto.

 

CUADRO 2, Signos y síntomas para no realizar el ejercicio durante el embarzo 

 

  • Dolor o sangrado
  • Dolor púbico
  • Palpitaciones
  • Dolor de espalda
  • Taquicardia
  • Dificultad al respirar
  • Dificultad al caminar
  • Desvanecimientos o mareo

American College of Obstetricians and Gynecologists:
Exercise During Pregnancy and Postnatal Period Home Exercise ACOG, 1999. 

 

Cálculo del gasto calórico (Factor de actividad)

La persona dedicada a estimar el gasto energético por actividad física necesita un método lo más exacto posible para medir este gasto; si bien es cierto que el licenciado en Nutrición es experto para el cálculo de ingreso calórico, es necesario medir lo que por este o aquel ejercicio se gasta. El método de las tablas que indican la pérdida de calorías por kilogramo de peso por minuto de ejercicio realizado es bueno.

 

Tal vez sea superado por el método de Astrand (Nomograma de Astrand), en el cual, midiendo la frecuencia cardiaca, unida al peso del sujeto, se estima el consumo máximo de oxígeno (Vo2Max); este dato que nos ofrece rápidamente el nomograma, y que lo reporta en litros de oxígeno, según las tablas de coeficiente respiratorio (QR), por litro de oxígeno se gasta un promedio de 4.8 calorías, por lo que se multiplica por los minutos de ejercicio y tenemos el gasto calórico por factor de actividad.

 

Otro método es el de la fórmula que multiplica los días de ejercicio por los minutos de entrenamiento en horas, por factor de actividad (250, 350, 450) dividido entre 7, el resultado es también el gasto calórico del factor de actividad. Esto es de vital importancia al estar trabajando con mujeres, pues de esta forma, junto con un plan alimentario, encontramos un buen equilibrio de gasto y consumo calóricos.

 

Es sabido que cuando existe un ejercicio tipo purgativo se estarían gastando calorías extra a las que se consumen, al grado de afectar la salud, como el bajar de un índice de masa corporal (IMC) menor a 18. Unido a una disminución en la grasa corporal menor a 16% del total corporal, mujeres con IMC de 13.5, con grasa corporal de 12.3%, no es raro ver en las consultas privadas que además de no consumir los requerimientos mínimos calóricos se purgan con ejercicio extenuante*. Esto repercute en tres niveles del estado de nutrición y se está limitando el tiempo fértil de la mujer, por ausencia de menstruación, como muestra en la siguiente tabla tomada de UNICEF, año 2000: 

 

 

Este gráfico indica lo que espera a las generaciones venideras de madres con desequilibrios calóricos, desgraciadamente en aumento, tanto por déficit en consumo calórico, como por exagerado gasto calórico por ejercicio extenuante. Si esto no se detiene, las nuevas generaciones estarán adaptadas a un medio nutritivo de mala calidad, resultando con capacidades disminuidas, tal como se aprecia en el gráfico.

 

Bibliografía

  • The American Alliance Physical Fitness Education and Assessment Program.
  • The American Alliance for Health, Physical Education, Recreation and Dance.
  • Probst Michel. Body Composition of anorexia nervosa patients assessed by underwater weighing and skinfold-thickness measurements before and after weight gain.
  • Am J Clin Nutr. 2001; 73:190-7. American Society for Clinical Nutrition. 2001 USA
  • Oliveira, Maria Nubia M. S (2000). Comparison of the anthropometric assessment of adolescents of privileged and unprivileged social and economic levels. Vol. 20 No 10 pp 1423-1436.
  • Wiseman Claire V. (1998). Eating disorders. Medical Clinics of North America. Vol. 82 Number 1.
  • Hetherington, M M. (1994). Eating behavior in bulimia nervosa: Multiple meal analyses.
  • Am J Clin Nutr, 60: 864-73. American Society for Clinical Nutrition.
  • Davies Peter. S. W. (1991). Energy expenditure in early infancy and later body
  • fatness. International Journal of Obesity. 15, 727-731. Received 22 November 1990; accepted 1 July 1991. Macmillan Press Ltd 1991.
  • Obarzanek E. (1994). Resting Metabolic rate of anorexia nervosa patients during weight gain. Am J Clin Nutr., 60:666-75. American Society for Clinical Nutrition.
  • Hsu, G. (1996). The Psychiatric Clinics of North America. Epidemiology of the eating disorders.
  • American Psychiatric Association. (1997). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Third Edition.
  • American College of Sport Medicine. (1991). Guidelines for exercise testing and prescription. Philadelphia: Lea and Febiger, fourth edition.
  • Lehninger (1989). Bioquímica. 13 Edición. 

DEJA UN COMENTARIO